¿Y ahora qué? cómo voy a postear si ya no tengo nada que decir. Tabucchi dice que la razón de escribir es un enigma, nadie sabe la verdadera razón, ni de donde proviene, simplemente se escribe y listo. Obviamente él habla del ejercicio literario de la escritura, no de un blog -aunque algunos blogs empiezan a convertise en un ejercicio literario- y no sé, a mi francamente ya se me acabaron las palabras. En realidad no es escases de palabras ni de frases, si no de motivos por los cuales escribir con una novela de 500 páginas tuve para vomitar lo que quería dejarle al mundo.
Si nos detenemos a pensar en el mero acto vomitivo, repararemos que es en verdad algo asqueroso. Yo no soy muy sensible en esos sucesos escatológicos, no obstante el susodicho evento si logra al menos hacerme evitar verlo. Hace años que perdí el olfato escencial, por lo tanto no percibo aromas básicos, estos tienen que ser realmente penetrantes para que logren activar mi olfato; no así precisamente el fétido aroma al vómito en realidad que lo percibo, incluso, creo que más que los orines de un gato (y es que dicen son muy fuertes) así que de momento pensar que he vomitado letras las he sentido fetidamente desperdiciadas, como quizá sea el caso de estas mismas letras.
Imagina (tu, lector que aún no apareces) cuanta gente está escribiendo en este momento, cuanta más terminó de escribir hace apenas unos segundos, cuantos van comenzando el evento, cuantas historias, cuentos, novelas, poesía, incluso hasta los textos más soeces tienen nacimiento... si, porque este mundo también tiene cosas feas, como algunos escritos también hay humanos feos. Hay quien nace así, como sin ganas de nacer, como un cuento o novela mal parida, nacida a fuerza, sacada con desgano o con estrés.
...al final de todo, re-leo lo que acabo de escribir y no son nada más que algunos párrafos para llenar algún servidor (el de blogspot) y atiborrarlo sin sentido alguno.
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