Debería empezar por el fin. Sería un buen principio. ¿Por qué los humanos nos aferramos a la vida o las personas? ¿con qué fin? a veces me gustaría saber qué substancia es la que me hace levantarme día a día, por qué diablos no me quedo tirado, esperando la muerte. No creo que sea sólo la necesidad de comer, vaya, la simple necesidad no lo es, supongo que es una interconexión entre sensación/temor/y esa substancia la que nos obliga a levantarnos día a día.
Ayer perdí la última de mis musas. Si, se me cayó del nicho donde la había puesto y se partió en muchos trozos, lo peor es que no sé si me interesa rescatarla.
Bueno, lo confieso, yo la tiré. Si, me colgué del nicho pretendiendo alcanzarla y sentirla con mis dedos pero el peso de mi cuerpo hizo al altar venirse abajo con todo y la veladora que le tenía encendida, misma que redujo a cenizas una palabra que le había inventado.
Honestamente, no quiero levantar ni un trozo, desde ayer sigue ahí, en el suelo, picándome a veces la planta de los pies que llevo descalzos. Fue por eso que conseguí el boleto para la nave que me ha traído aquí al final del fin del cyberespacio, para olvidarla, para no pensar ni un momento en ella; el problema es que llevo en el talón del pie izquierdo varias esquirlas enterradas que no me he podido sacar.
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