Dormir es aburrido, sobre todo cuando hay escaces de sueños y cuando los hay son más ordinarios que la propia realidad. Jamás he sido de buenos sueños, vaya, de esos que hasta da gusto contar. Regularmente los míos son ordinarios y predecibles tanto como una película gringa, resumiendo: dormir es aburrido.
Comer es lo mismo... ¿nunca han sentido que la vida en sí es una gran rutina? Incluso los instintos más básicos como respirar, es rutinario; más allá de toda actividad que por naturaleza el humano se ha inventado para no llegar a la aburrición, analizando tal sucesión de acciones podríamos llegar a la conclusión de que nada tiene sentido. Analicemos: El hombre nace-crece-muere ¿con qué sentido?. Nacer para morir resulta un espiral eterno en el que todos estamos inmersos y eso está bien si nos ajustamos a que todo lo que inicia tiene un final, pero es que ni ese final rompe con el ciclo, quizá lo roperá en el momento, dejas de sentir no obstante el mundo continúa con su ciclo, resbalando en la espiral en la que todos lo seres humanos son el empuje para el deslizamiento.
Es decir entonces que cada quien contribuye con su vida para hacer de ésta -a nivel general- un ciclo, lo que podría terminar siendo una verdadera pérdida de tiempo pues la vida al final no nos dejará más que recuerdos y bueno, de qué nos sirven los recuerdos... para sentir que vivimos.
Todo es un ciclo y una rutina, comer, domir, respirar, bañarse, el sexo, defecar, orinar, todo es una espiral interminable cuyo único fin, es el de llevarnos hasta el fin.
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