Se pudren las letras
su sonido arquea la espalda,
Dios se convierte en un hijo de puta
y vivo sólo por mi esperma vivo
devoro los segundos
con sabor a cigarro rancio;
el alba me sabe a destierro,
exilio a las miradas
y a las buenas palabras,
vacío la tinta
del dolor que escurre
y disparo el último suspiro
en la sien.
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